Según Hildegarda de Bingen, el perdón puede entenderse como un acto de restauración interior mediante el cual el alma abandona el peso del resentimiento y vuelve a entrar en armonía con la vida, con Dios y consigo misma.
Para Hildegarda, el ser humano fue creado para vivir en equilibrio y en una corriente de vida divina que ella llamaba “viriditas”, la fuerza verde y fecunda del alma.
¿Qué es el perdón según Santa Hildegarda de Bingen?
El perdón no es simplemente “olvidar” una ofensa ni justificar el daño recibido. Es un proceso espiritual profundo de liberación interior:
- Dejar de alimentar la oscuridad emocional,
- Romper la cadena del resentimiento,
- y permitir que el alma vuelva a respirar en libertad.
En el pensamiento hildegardiano, perdonar significaba:
- Elegir la vida en lugar de la amargura,
- Permitir que la luz interior vuelva a circular,
- y recuperar la armonía entre cuerpo, mente y espíritu.
También entendía el perdón como una virtud unida a:
- la humildad,
- la misericordia,
- la compasión,
- y la transformación espiritual.
El perdón es el acto por el cual el alma deja de aferrarse a la herida y vuelve a abrirse a la vida, a la paz y a la luz divina.
¿Qué significa perdonar 70 veces 7?
Según la enseñanza de la Iglesia Católica, cuando Jesús habla de perdonar “setenta veces siete” (Mateo 18:22), no está dando un número literal de veces que debe perdonarse a alguien.
La expresión significa:
- Perdonar de manera constante
- Mantener el corazón abierto a la misericordia
- y no vivir atrapado en el resentimiento.
El número “70 veces 7” en la tradición bíblica simboliza plenitud y abundancia.
¿Qué significa realmente perdonar?
Perdonar no es olvidar ni justificar el daño
Perdonar no exige perder la memoria, fingir que nada ocurrió ni negar el dolor vivido.
Recordar sin permanecer consumido por el odio.
Perdonar tampoco convierte lo malo en bueno. Una persona puede perdonar y al mismo tiempo reconocer claramente:
“lo que hicieron estuvo mal.”
Perdonar no siempre significa reconciliarse
La reconciliación requiere arrepentimiento, verdad, cambio y seguridad.
Puede existir perdón interior sin volver a tener cercanía con alguien dañino o abusivo. En estos casos, poner límites puede ser moralmente necesario.
Perdonarse a uno mismo
Perdonarte significa reconocer que has cometido errores, decisiones equivocadas o causado daño —a otros o a ti mismo— y aun así aceptar que tu valor como persona no desaparece por eso.
No significa justificarte, olvidar, evitar consecuencias ni actuar como si nada hubiera pasado.
Significa más bien:
Dejar de vivir permanentemente condenado por la culpa.
¿Por qué es tan difícil perdonarse?
Porque conocemos nuestras propias fallas, contradicciones, pensamientos, omisiones y momentos de debilidad.
También podemos confundir la culpa con nuestra identidad:
“Cometí un error” no es lo mismo que “soy un error”.
Perdonarse implica reconocer, aprender, cambiar, pedir perdón cuando sea posible y permitir que la vida continúe
Perdonar una infidelidad: un caso para reflexionar
Jessica descubre que su esposo le ha sido infiel después de 15 años de matrimonio. La traición provoca dolor, rabia, confusión y una profunda pérdida de seguridad.
Como mujer creyente, se encuentra ante una difícil pregunta: ¿perdonar significa permanecer?
El caso permite comprender una diferencia importante:
Perdonar, reconciliarse y continuar el matrimonio no son exactamente lo mismo.
Perdonar significa no dejar que el odio destruya el corazón. La reconciliación, en cambio, requiere arrepentimiento real, verdad, cambios concretos, responsabilidad, tiempo y reconstrucción de confianza.
Por eso, perdonar no significa aceptar nuevos abusos ni renunciar a la propia dignidad.
El camino del perdón
Ante una herida profunda, puede ser necesario:
- Permitirse sentir el dolor
- Buscar la verdad
- Poner límites sanos
- Sanar sin apresurar la reconciliación
- y recuperar la propia identidad.
No existe una fórmula universal para cada situación. El perdón puede coexistir con la verdad, la justicia y los límites.
Conclusión: Perdonar también es recuperar la paz interior
El perdón cristiano no pide que una persona desaparezca para salvar un matrimonio.
El amor auténtico nunca debería exigir:
- Humillación constante
- Pérdida de dignidad
- Silencio forzado
- ni destrucción interior.
El verdadero amor y la verdadera misericordia siempre caminan junto con la verdad.
Si quieres profundizar en el significado del perdón según Santa Hildegarda de Bingen, te invitamos a ver el video que hemos preparado sobre este tema.
Allí podrás continuar reflexionando sobre cómo el perdón puede convertirse en un camino de liberación, paz y transformación interior.
Y si deseas seguir aprendiendo sobre la espiritualidad, las enseñanzas de Santa Hildegarda de Bingen y otros temas relacionados con la fe, te invitamos a descubrir más artículos en nuestro blog.
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